Hay síntomas de la menopausia que se cuentan y otros que se callan. Los bochornos se platican entre amigas. El ardor al sentarse, la resequedad que arde con el agua, el dolor en las relaciones: esos se guardan.
Y sin embargo son de los que más afectan la vida diaria.
Qué está pasando en tu cuerpo
Durante la transición menopáusica disminuyen los niveles de estrógenos, y los tejidos genitales experimentan cambios importantes.
En concreto: la piel de la vulva se vuelve más delgada y frágil y disminuye la lubricación natural.
De ahí salen casi todos los síntomas de los que hablamos aquí: resequedad, ardor, comezón, irritación, molestias urinarias o dolor durante las relaciones sexuales.
Vale la pena decirlo sin rodeos, porque muchas mujeres llegan a consulta pensando que hicieron algo mal: esto no es falta de higiene, no es falta de deseo y no es algo que te estés imaginando. Es un cambio en el tejido.
Cómo se siente en la vida real
No siempre se presenta como "ardor". Se presenta como:
- Sentir la ropa interior todo el día.
- Que el agua de la regadera arda.
- Evitar el pantalón de mezclilla.
- Cruzar las piernas y que moleste.
- Dejar de tener relaciones, y no decir por qué.
- Levantarte al baño y sentir escozor.
Si te reconociste en tres o más, no estás exagerando.
El costo que casi nadie cuenta
Estos síntomas rara vez se quedan en lo físico. La Dra. Natalia Domínguez Alfaro, ginecóloga con práctica enfocada en enfermedades vulvares, lo pone en estos términos:
"He atendido pacientes que han vivido durante años con síntomas que afectan su sueño, su vida sexual, su autoestima y sus relaciones de pareja porque creen que sufrir es parte de la menopausia. Y no es así. Ninguna mujer debería resignarse a vivir con síntomas genitales que afectan su bienestar."
El problema, explica, es que muchas mujeres aprenden a convivir con molestias que afectan su bienestar diario porque creen que son una consecuencia inevitable de la edad.
Frecuente no es lo mismo que inevitable. Esa distinción es todo el punto.
Lo que puedes dejar de hacer desde hoy
Con la piel más delgada, cosas que antes no molestaban empiezan a irritar. Lo primero es quitar leña del fuego:
- Jabones perfumados en la zona. La vulva no necesita jabón especial.
- Duchas vaginales. No hacen falta y alteran el equilibrio de la zona.
- Toallitas húmedas con fragancia y desodorantes íntimos.
- Protectores diarios de uso continuo.
- Ropa muy ajustada o sintética todo el día.
Ninguna de estas medidas trata la causa hormonal. Sirven para dejar de sumar irritación mientras consigues una valoración.
Cuándo dejar de esperar
Busca consulta si:
- El ardor o la resequedad son constantes.
- Duele tener relaciones.
- Aparecen fisuras, grietas o sangrado.
- Notas cambios en el color o la forma de la vulva.
- Hay molestias urinarias que se repiten.
- Ya intentaste varias cosas y nada cambia.
Ojo con un detalle importante: el ardor y la resequedad no siempre vienen solo del cambio hormonal. También aparecen en enfermedades de la piel de la vulva como el liquen escleroso, que afecta principalmente a mujeres posmenopáusicas y que suele diagnosticarse tarde. Por eso la valoración importa: no para asustarte, para no quedarte años tratando lo que no es.
Hay tratamiento, y hay que preguntarlo
Existen opciones para tratar estos síntomas, y cuál corresponde a tu caso lo define tu especialista después de valorarte. Lo que no es una opción es que nadie te lo haya ofrecido nunca.
Si en consulta te han dicho "es normal a tu edad" y ahí terminó la conversación, tienes derecho a insistir. Una frase que funciona: "Estos síntomas están afectando mi vida diaria. Quisiera saber qué opciones de tratamiento hay para mí."
Esta conversación apenas empieza
Como resume la Dra. Domínguez:
"La menopausia también sucede en la vulva, y todavía hablamos muy poco de ello. La comezón, el ardor, la resequedad o el dolor no son algo que una mujer deba aceptar en silencio ni considerar una parte obligatoria del envejecimiento."
Que lo estés leyendo ya rompe una parte del silencio. Sigue por aquí: la menopausia también ocurre en la vulva.